5). El GATT, el FMI, el BM, son piezas claves en ambas lecciones que ha aprendido la burguesía en los decisivos años de 1917-1939, con fechas tan determinantes como 1923 y la revolución alemana; 1927 en China e Inglaterra, 1929 y el crack financiero; 1931 y la República española; 1933 y la victoria nazi; 1936-37 y el franquismo y el frente populismo francés; 1939 y la Segunda Guerra Mundial, etc, sin olvidar fechas anteriores tan decisivas como 1910 y la revolución mexicana y otras: solo citamos algunas. Quiere ello decir, que el plan global imperialista activado en 1944 fusiona en su interior los aspectos económicos, políticos, militares, diplomáticos, etc, que en la práctica estaban unidos pero que en la teoría política burguesa aparecían desunidos, divorciados. El Capital aprende de la teoría marxista que esa unidad existe en los hechos: que la realización del beneficio, es decir, la transformación del plusvalor en plusvalía es imposible en la práctica sin el recurso a esos instrumentos. Aquí se constata el irrecuperable fracaso del liberalismo decimonónico y la irrupción irreversible ya -durante otra fase histórica del capitalismo, en concreto su quinta fase larga y su cuarto modelo de acumulación- pese a la verborrea neoliberal posterior del Estado como pieza esencial para la reproducción ampliada del Capital.
Ahora bien, en su nacimiento se anuncia su muerte. Los "acuerdos" de Bretton Woods sirven para asegurar que las dos grandes contradicciones globales que amenazan al sistema capitalista -el estancamiento definitivo de las fuerzas expansivas endógenas, estrictamente económicas, y la creciente independización del "tercer mundo" de la mecánica de intercambio desigual y sobreexplotación- a finales de los años 30 y que son las responsables directas de la IIª GM, esas contradicciones que en sí son una única, aceleren su explosividad. Durante un tiempo realmente corto -sólo veinte años, segundo arriba-abajo- en la larga historia de los ciclos y fases capitalista, durante esos cortos años, el imperialismo logra estabilizar una expansión sorprendente pero parcial y desequilibrada en extremo. El dominio omnipresente de EEUU, imposible sin la ONU, el FMI y el BM, así como sin los acuerdos periódicos con la URSS y las condiciones que ésta potencia dicta a los movimientos que controlan en todo el mundo, se asienta en la estrechísimo interrelación político-económica, político-militar y económico-militar de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción. La unidad económico-militar se materializa en el decisivo complejo industrial-militar y sus redes y tentáculos político-económicos y político-militares. Pero esa expansión entra a finales de los 60 en una crisis de la que aún no ha salido. Y tenemos que hacernos esta pregunta: ¿no entró antes en crisis gracias al GATT?. O si se quiere, ¿en qué medida el GATT, y el resto de organismo, es decir, la "filosofía" estratégica de Bretton Woods, retrasaron la crisis?.
6). Precisamente el GATT fue la institución menos desarrollada de las diseñadas en esos años. Fue la menos concreta y la más imprecisa y abstracta debido a que todavía no era necesaria a los intereses de EEUU. Fue un acuerdo que apenas obligaba a nada a los EEUU en aquél final de los años 40. La situación general del momento permitía a USA un dominio directo sobre la libre circulación de sus productos, así como una nula resistencia a sus aranceles proteccionistas. Durante los años 50 el Imperio-USA no necesitó precisar mayormente el contenido de los acuerdos sobre aranceles y libre comercio. En los años 60, en la "ronda Kennedy" de 1963-1967 se empezaron a detectar las primeras diferencias internas dentro del imperialismo, pero aún los EEUU tenían demasiado poder como para ser contestados; de todos modos esta "ronda" impuso al "tercer mundo" un desarme arancelario de cerca del 50% en los derechos de aduanas de muchos productos industriales. Los grandes Estados capitalistas se encontraban ya con ciertas salutaciones en su producción industrial y necesitaban que los Estados débiles tuvieran que abrir sus mercados a los productos del Centro imperialista. Esa imposición alivió durante un tiempo la sobreproducción del Centro pero sentó las bases para la rápida desindustrialización de zonas enteras como América Latina a partir de mediados los 70, cuando las dictaduras militares y los gobiernos proimperialistas cumplieron sus órdenes.
La "ronda Tokyo" de 1975-1979 presenció ya más duras disputas interimperialistas, pero aún así el Centro mantuvo su unidad frente al resto del planeta, precisamente por la gravedad de la crisis y la necesidad de estrujar más a los pueblos oprimidos. Otro tanto hay que decir de la recientemente concluida "ronda Uruguay", en la que las disputas interimperialistas, mayores que en las rondas pasadas, se han mantenido empero dentro de lo secundario con tal de asegurar la liberalización del comercio mundial. Quiere esto decir que la debilidad creciente de los EEUU es contrarrestada por la necesidad del Centro imperialista de mantener su presión liberalizadora sobre el "tercer mundo". En este sentido, desde que a finales de los 60 comenzó la debilidad económica relativa de EEUU, compensada por la alianza simbiótica con Japón y la debilidad política de la Europa occidental de entonces, desde entonces, el GATT ha sido el instrumento mediante el cual el Centro imperialista impone al resto del planeta sus criterios unitarios, previa o paralela negociación de sus diferencias internas secundarias fuera del GATT.